domingo, 7 de diciembre de 2008

11. ECOSISTEMA NERVIOSO (1 DIC 08)

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Empezamos la tercera semana. No hay mejor día que un Lunes para que tu madre se contradiga a buenas horas de la mañana:

-“Ponte el jersey a rayas, que hace mucho frío”

A los diez minutos:

-“¡Ponte la camisa a cuadros y déjate de tonterías, que hace mucho frío!”

¡¡Las rayas y los cuadros no pegan!!

Cuadros o rayas, en el camino hacia el colegio puede ser hasta agradable pasar algo de fresco. ¡Así pillas las calefacciones con más gusto! Poco antes de llegar me encontré con el chico de “Yo tengo una foto tuya fumando porros, profesor”. Dice que está en 6º, mientras que yo creía que estaba en 3º.

Como todos los Lunes a primera hora, tienen Religión, y Mª Carmen y yo nos quedamos con un alumno que no la imparte, en el aula de Informática. Allí estaba la tutora de la clase de al lado, hablando con un hombre que tenía una niña agarrada a su mano, con lágrimas en los ojos. Decía que estaba mala. Los profesores afirmaban que se ponía mala últimamente, pero cada vez que había que ir al colegio. Que era una buena alumna, pero últimamente estaba yendo por este camino. Le recomendaron que la llevaran a un psicólogo. Se fueron.

Primer día de Diciembre. Tiempo de mocos y pañuelos, y precisamente yo he vuelto a olvidarlos. No hay papel en los baños, así que Mª Carmen me acompaña a donde guardan los rollos, la Sala de Profesores. En el pasillo vemos lo que parece ser una mancha de vómito. De la niña ésta, suponemos. Me cuenta que la madre murió hace un año aproximadamente. Era una buena alumna, aunque a veces prefería no ir a clase con tal de quedarse con su madre viendo la tele, sentadas al calor del brasero. Quien había venido hoy con ella era su padre.

Cuando volvimos a la sala de Informática, había otro profesor más. Yo estaba con mi alumno, pero no pude evitar oír una conversación en la que también estaba mi tutora. Decían que si ese hombre intentaba volver a entrar en el colegio, habría problemas. Le dirían personalmente al secretario que está en la puerta, que no le dejen entrar. No voy de espía por la vida, pero tampoco es que se molestasen en hablar bajito. Y yo me pregunto, ¿es eso una solución, el no hablar con el padre, manteniéndolo fuera?, ¿o simplemente preferían que si hubiera que hablar, no fuese a horarios de clase? Esto último lo veo más comprensible e ideal, pero no se como continuará esta historia.

Mª Carmen sigue corrigiendo los cuadernillos de Matemáticas. En uno de estos momentos aprovecha para hacerme la pregunta de la que todos quieren saber su respuesta:

-“Oye, ¿tienes novia?”

No le doy importancia y respondo. El alumno está haciendo unos ejercicios de Lengua en el ordenador, y tiene una duda. Tiene que buscar la vocal omitida de “CH_FER”.

-Bueno, pues vamos a ir probando, ¿no? Cháfer, chéfer, chífer… y chúfer yo creo que no.

No había oído nunca la palabra chófer. Oímos como los de Religión ponen villancicos en el radiocasete. Termina la hora y entramos.

Han terminado todos los ejercicios del primer cuadernillo de Matemáticas. El segundo no se empieza, pues aún no han llegado al tema correspondiente al que pertenecen los ejercicios.

La tutora entrega a Kiko el esquema que recoge todo lo que entrará en el próximo control de Conocimiento del Medio, pues no vino el día en el que todos los compañeros lo copiaron para poder estudiarlo, y la profesora le hizo uno para que él también lo tuviese. Repartimos los cuadernillos de Lengua para hacer ejercicios de repaso.

Los explico yo. Corresponden al tema de diptongos e hiatos. Básicamente consisten en rellenar los huecos que faltan de unas definiciones y rodear los diptongos o hiatos. Suena el teléfono de Mª Carmen y me levanto para echarles una mano con las dudas que tengan. En uno de los ejercicios viene la palabra “tranvía” pero sin la tilde (error tipográfico), así que la toman como si contuviera un hiato. Recordando las reglas de acentuación y con la ayuda del diccionario, llegamos a la conclusión de que es un hiato. ( Tran / ví / a ) Se descontrolan. Todos quieren dar su opinión, y para que se les oiga, gritan o se levantan. No hay orden y algunas alumnas tienen por costumbre sentarse de forma incorrecta, para poder ponerse en pie a la más mínima oportunidad. La historia termina con que la tutora llega y se encuentra con ese panorama. Se cabrea y grita, diciendo que a mí tienen que respetarme como otro profesor más, y no como a un muñeco con el que poder desmadrarse. Siempre que explico algún ejercicio, suelo dar mucha importancia al ofrecer la posibilidad de que participen:

-Bueno, ¿qué leemos aquí?, ¿qué pone?, ¿qué hay que hacer?, ¿qué nos dice el ejercicio?

Y no soy yo quien responde a esas preguntas, sino ellos. Pues después de la bronca que les echó Mª Carmen, no querían hablar ni para eso. El último ejercicio nos enseñaba dos viñetas, planteamiento y nudo de una historia. La tercera, el desenlace, estaba en blanco y tenían que dibujarla. Debajo venía la historia, pero dando solo algunos datos. También había que terminar de inventarla. Básicamente hablaba sobre un pato que no se metía en el agua, pero al final lo termina haciendo para poder ayudar a una rana que está en peligro. No da tiempo porque llega la hora de Educación Física. Dos de mis fantásticos se quedan, por no haber terminado los ejercicios. Mientras, Mª Carmen y yo programamos lo que queda de la semana, y el principio de la siguiente. Al final esta habrá control de Conocimiento del Medio y Matemáticas. La semana que viene explicaré las fracciones (Matemáticas), lo que hacemos con los seres vivos, ganadería, agricultura y pesca (C. del Medio) y las palabras que empiezan por bu-, bur-, y bus- (Lengua)

Llega la hora del recreo. Mi amiga vuelve a traer piquitos, otro de mis peque-amigos frecuentes me comenta que le gustan los documentales, los de mi clase juguetean cerca de mí, con otra chica de 6º vuelvo a hablar sobre institutos… Lo de siempre. No falta el tener que separar a dos que riñen, decirle a alguno que se ate los cordones de los zapatos, se lave la boca, o incluso tampoco podía perderse la rutina de ver a mi problemático favorito agarrando a uno bastante más pequeño. Contra mi voluntad y la suya (incluso opuso resistencia) tuve que acabar llevándolo a Secretaría. El otro compañero de prácticas sigue haciendo casi de niñera. Se le agarran a las piernas y no lo sueltan. Les dice a los suyos, que le dejen un rato tranquilo y me lo hagan a mí, pero soy salvado por la campana, o la sirena en este caso.

Terminamos el ejercicio del pato y la rana. Como han terminado el cuadernillo de Matemáticas y aún no se puede empezar el siguiente, la tutora pone unas cuantas divisiones en un folio y voy a fotocopiarlos a la Sala de Profesores. Allí están Don Adolfo y una profesora que recordaba de cuando era pequeño. No llegó nunca a darme clase, pero la conocía de vista. Decía que le sonaba mi cara:

-Si, yo hace nueve años que me fui. Era alumno de Inés. Fue mi tutora durante los seis años que dura la Primaria.

-Vaya, pues sigo viéndola. ¿Cómo te llamas? Para decírselo, ¿cuál es tu apellido?

-Juan. Soy Juan José B.

-Aunque bueno, a lo mejor después de tanto tiempo no se yo si…

-Si, si. Yo fui a visitarla a su casa algún tiempo después de terminar la Primaria, y claro que se acordaba. Incluso guardaba mi cuaderno de ejercicios, porque le gustaba mucho. Me encantaría poder verla ahora y decirle que estoy aquí.

-Pues yo se lo digo. Nueve años… entonces tu llegaste a conocer a… Concha.

-Claro, en la época en que fue Directora, por ejemplo.

-Y a Antonio de Psicopedagogía, y a Pepe P.

-Si, José P. Hace muchísimo que no le veo.

Me sigue comentando sobre algunos otros profesores, y diciendo que los ve a menudo. La fotocopiadora no tiene papel, así que me indica dónde está el almacén. Al decir verdad, no me sonaba de la existencia de ninguno. Bajo las escaleras, y veo muchas cajas de las que guardan unos cuantos paquetes de quinientos folios. Se me hace raro que esté cerrada con cinta adhesiva, pero no le doy mucha importancia. Al abrirla, veo que he metido la pata. Está llena de libros viejos. Vuelvo a bajar para ponerla en su sitio. Y esta vez encuentro el almacén. Está dentro del aula de apoyo, donde el profesor está dando clase a tres alumnos. Dice que está cerrado y que la llave está en Secretaría. El secretario es otra de las personas que he conocido desde que llegué como alumno de prácticas. En un principio me dio un aire de persona fría, pero en estos pocos días he descubierto que es todo lo contrario. Cojo la llave y abro el almacén. Está tan oscuro que no se ve nada. Enciendo la luz y en seguida veo la pila de cajas de folios, pero no quiero ir directamente a por ellos. Me dejo sorprender por la atmósfera que se encuentra en ese lugar. Huele a viejo. Es tan grande como un aula cualquiera y alrededor de sus paredes hay estanterías llenas de multitud de objetos diferentes. En el medio hay otra de éstas. Con prisa, doy la vuelta entera como si de un museo se tratase. Mientras cojo la caja de folios, veo muchísimos archivadores en los que pone “Entradas 1995”, o “Salidas 1995” (por ejemplo) Tiene que ser interesantísimo buscar las del año en que entré, o salí. A saber la cantidad de información y recuerdos que se pueden encontrar ahí. Por un momento deseé encerrarme en ese almacén y quedarme observando cada cosa, cada detalle. Cierro y devuelvo la llave a su sitio.

Regreso a la Sala de Profesores. Abrimos la caja y hacemos las copias. Isabel, que así se llamaba la profesora de antes, me pregunta que con cuál curso estoy, y quién es mi tutora. Termina añadiendo que ella es tutora de 6º, y que puedo contar con ella para lo que sea. Vuelvo a mi clase, pensando en que llevo ya mucho tiempo fuera. (¡No se tarda tanto en hacer unas fotocopias!)

Están haciendo unos ejercicios de Matemáticas. Una vez terminados y corregidos, pasamos al repaso del control de Conocimiento del Medio. Una vez terminado, hacen el dibujo del ecosistema que quieran (marino, fluvial, bosque, selva…)

Mª Carmen aprovecha para preguntarme por mi asignatura favorita.

-Pues cuando tenía la edad de esta gente, me encantaba Conocimiento del Medio. Siempre he sido un niño al que le gustaban mucho los animales. Ahora sin embargo cuando hemos estado preparando las clases de la semana que viene, he visto que puede ser la más difícil de explicar, en el aspecto de que hay que saber enrollarse, siendo menos mecánica que Matemáticas, por ejemplo.

-Si, a mi también me gusta mucho. Mi especialidad era Lengua, y las matemáticas tampoco me hacían mucha gracia, pero al final terminas cogiéndole el gusto. No son feas tampoco. ¿Y qué asignaturas te quedaron en 1º?

-Pues Matemáticas, que no se me dan muy allá, y Francés, que no lo había tenido nunca en mi vida.

Entra en el aula el Jefe de Estudios, pidiendo el parte de faltas de asistencia del mes anterior. La tutora me explica que hay un programa de ordenador con el que se puede administrar el perfil de los alumnos, en el que se incluyen las faltas de asistencia, notas, etc. Pero como no todos los profesores terminan por adaptarse a estas tecnologías, siguen haciéndolo por el método clásico, y luego el secretario se encarga de informatizarlas.

Y la jornada de hoy termina, pasando por la cola donde los alumnos esperan para entrar al comedor y decirles:

-¡¡HASTA MAÑANA!!

Frase del día:
Dos compañeros de mi clase:

-Entonces, ¿tenemos que elegir un ecosistema, dibujarlo, y ponerle el título?
-Si, coge el que quieras, ¡¡pero no le vayas a poner “Ecosistema nervioso”!!








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3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿como que si tienes novia?

Y qué más le da! xD

Anónimo dijo...

Eso digo yo, a ella qué más le da. Si es que la peña es de un cotilla...

Anónimo dijo...

Yo creo que quiere presentarte alguna sobrina... :P