domingo, 21 de diciembre de 2008

19. DISCULPA (12 DIC '08)

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Último viernes de clase. La tutora sabe que ayer salí lago más tarde, así que le dije que estuve con el Director en su despacho, la verdad.

En clase de Lengua ven las notas. No me refiero a las calificaciones del trimestre, sino a la teoría del libro. Las notas son mensajes cortos escritos que sirven para informar de algo. Y lo siguiente es, aprender a tratar a la gente de Usted. Mª Carmen sabe muy bien como darle gracia a estas cosas, y algo tan simple como esto puede llegar a convertirse en una clase entretenida en la que todos los alumnos atienden y participan. Después se ponen unos ejercicios de repaso de lo que hemos estado viendo en los últimos días.

Mientras los hacen, llega el Secretario del Centro y comunica las quejas de algunos vecinos, pues ayer, después de la hora de la salida, les pusieron petardos en sus puertas. Como es lógico, se cree que fueron alumnos del colegio. La tutora sale de clase junto al Secretario, y al quedarme a solas con los alumnos, me voy a la parte de atrás de la clase y llamo al que me vino a saludar a la salida y le dije que se guardase el petardo. Le cuento la historia a sus demás compañeros, para que sepan como sucedió, y termino diciendo:


-Espero no arrepentirme de haber dejado que te lo guardaras. Como vuelva a verte otro, esta vez te lo quito y se lo digo a Mª Carmen.


Cuando regresa, les dice muy claramente que no quiere ver ni un petardo en clase, pues el que los tiene, por lo tanto también llevará un mechero, y esas cosas no están permitidas en el colegio. Añado que ayer le quité uno al alumno con el que yo había estado hablando a la salida. Vamos, que mentí para encubrirlo. Espero que sea consciente de lo que acabo de hacer por él, y que no tenga otra cosa más de las que arrepentirme.

En clase de Matemáticas, explicamos las ecuaciones equivalentes, ponemos un par de ejercicios, y después vamos a ver la charla de Antonio Gomez Yebra, el autor de libros infantiles. Será en el Aula Matinal, y el escritor llega cinco minutos después de que los alumnos tomaran asiento. Es un hombre de mediana edad, con un traque de chaqueta, y algunas canas. Se presenta de forma simpática, saca algunos alumnos a su lado para hacerles algunos jueguecillos con los que todos se ríen (¡incluso yo, este hombre es puro carisma!) Después les propone un reto, en el que cuenta una de sus composiciones, la cual está repleta de la letra -S-, y deben adivinar cuántas hay. Va señalando de uno en uno a los alumnos para que digan un número, y acierta uno de mi clase, que recibe una tarjeta con un dibujo y un escrito del autor, con autógrafo incluído. Después repetimos pero con la letra -CH-, y gana nuestra amiga de los petit suise. Es muy original y dinámico, con una gran cantidad de recursos para obtener las sonrisas del público (por ejemplo rimando con sus nombres)

Llega la hora del recreo. El desayuno de hoy es un sandwich de chopped y un zumo de melocotón. Cuando se lo termina, jugamos a la comba, uno a cada extremo, dando muy despacito y a poca altura para que nuestro amigo el que apenas sabe correr, intente saltarla. Mis alumnas han dibujado en el suelo con tizas, aquel juego de la cuadrícula numerada, en el que hay que ir tirando una piedra y saltar con un solo pie, pero no pueden jugar porque no encuentran una piedra. Hago que me acompañen a la papelera. Solo hay cajas de zumos y papel de aluminio con el que envuelven los bocadillos. Cojo varias de estas hojas y hago una bola (¿Quién no ha jugado con pelotas de papel plata?) pero la rechazan con mucho asco, simplemente por haber salido de la papelera, así que aprovecho que una chica iba a tirar su envoltorio, para pedírselo y dárselo a las mías. Ya estaba tardando el momento violento del día. Una de las chicas de 6º que suele acompañarme en los recreos acaba de recibir una patada en la barriga. Un balón me roza el pelo de la cabeza despeinándome y aparece mi compañero de prácticas diciendo que siempre me llevo todos los golpes. Lo dice porque hace no mucho, un chico estaba dando vueltas a una cuerda y... me dio en la cara, aunque no me hizo daño. Le pregunto si el Director ha hablado con él sobre lo de enseñarnos los documentos que debemos ver.

En Educación Física vamos al gimnasio, pues ha empezado a llover. Después del calentamiento y los estiramientos, volvemos a jugar a las cuatro esquinas (el de lanzar la pelota grande) En los últimos cinco minutos, nos sentamos en círculo, y la profesora empieza a contar una historia para que, de uno en uno, vayamos añadiendo algo más y terminarla:


-En una fría noche de tormenta, una familia compuesta por un matrimonio y su hija, llegaron a la casa que estaba en medio del bosque. Entraron para refugiarse de la lluvia, y vieron que la atmósfera era muy tétrica.


Fue un ejercicio muy curioso. Lo primero que apareció fue un monstruo que se comió el culo de la niña. Poco a poco el mismo monstruo cortaba las piernas, brazos y cabezas de la gente de la casa, incluyendo el de muchísimas más niñas que aparecían misteriosamente, e incluso un bebé de dos años que intentó hacerse el héroe.

Recta final del día, la media hora de Plástica. La Tutora sale a hacer unas fotocopias de los ejercicios que piensa proponer para las vacaciones de Navidad. Me quedo con los muchachos. Quien termina de hacer aquellos ejercicios que pusimos antes en Matemáticas, puede coger el libro de Plástica. En poco tiempo me encuentro sentado en la mesa del profesor, rodeado de niños que quieren que se les corrija las libretas, así que decidimos corregirlo entre todos los que estamos allí, y quien lo tiene bien, le dejo el rotulador rojo para que se ponga la -B-. Hasta que llega una chica que el ejercicio en sí está bien, pero tiene una presentación malísima (para que lo diga yo...) y le doy la oportunidad de borrarlo y hacerlo de nuevo más ordenado. Se niega, así que entonces intento ponerle una -R- de regular. Vuelve a negarse, y además se cabrea. Por si fuera poco hay un ejercicio que no sabe hacer, y es la única de la clase en esta situación. Salgo a la pizarra:


-Bueno, pues hoy nuestra compañera va a aprender a hacer este tipo de ejercicios. No se va a ir a casa este fin de semana sin saber hacerlo, ¿vale? Venga, vamos a enseñarle entre todos.


La señorita sigue cabreada y no mira a la pizarra. Saco a una compañera que está algo inquieta (como siempre) para que me ayude, a ver si por esas la otra atiende. Parece ser que todos entienden la explicación. Llega Mª Carmen y le comentamos el problema. Le recuerda que yo soy un profesor más, y como tal debe hacerme algo de caso, o como mínimo respetarme.

Sigo dando vueltas por la clase para echarles una mano con los dibujos del libro de plástica. Cuando estoy atendiendo a una alumna, la del cabreo se me acerca, y permanece callada a mi lado. Imagino que viene a pedir perdón. Le ofrezco un pañuelo para que se limpie la nariz (a veces es un poco mocosa) y me sitúo en la pizarra, ante toda la clase, con la niña a mi lado, aún en silencio. La tutora le anima para que pida disculpas. Me agacho para ponerme a su altura, y en voz baja dice:


-...disculpa...


Toda la clase está en silencio, atendiendo a la escena. Le pedimos que lo repita más alto, pero sigue con su volumen bajo. Le decimos que pedir perdón es algo normal, y que debemos aprender a hacer. Vuelve a decirlo un poquito más alto, pero no se oye. La profesora interviene:


-Venga, si lo dices en alto te daremos un aplauso.


Dicho y hecho. Pide disculpas, recibe el aplauso y vuelve a su sitio. Ahora soy yo el que quiere decir algo:


-Bueno, tú me has pedido disculpas, pero yo soy quien decide si quiero disculparte o no, ¿no crees? Ven aquí. (Se levanta de nuevo) anda, dame un abrazo. Y espero que para la próxima vez me hagas un poquito de caso, ¿de acuerdo?








Y con este final tan emotivo acaba mi cuarta semana de prácticas. Quedan cuatro días de clase, y la fiesta final. Es probable que ya haya visto la gran mayoría de las cosas que tenía que ver, pero aún no se si me espera alguna aventura que salga un poco de estos esquemas.


Solo hay una forma de descubrirlo, y lo veremos a partir del lunes 15 de Diciembre de 2008




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